Pesadilla en un campo de cabezas

Desperté. Era de noche. Estaba tendido sobre la hierba, en la pendiente del valle. La luna brillaba con fulgor verde en la oscuridad. Las estrellas eran ojos que, extrañamente, se desplazaban en líneas rectas, parpadeando. Me incorporé, y el olor a podredumbre arrastrado por el viento me golpeó en el rostro. Bajé la vista hacia…